domingo, 30 de octubre de 2016

La Fe es la certeza de lo que se espera, la esperanza de lo que no se ve; por eso, en tiempos de crisis, hay que defender los manantiales de la espiritualidad...


Miralys Viscalla
30/10/2016

Pasa

Sucede que el tiempo mata...
y la ausencia de palabra, de atención, también mata.

¿Cuantos de ustedes han muerto?

Uno se la pasa en eso, matando y muriendo; sin saber o muy consciente, depende de la ocasión...

Lo único que queda mientras caminamos es el camino, mientras todo lo demás: pasa... pasa... pasa, solo pasa...

Y no importa de que sentimiento se vista... solo pasa...


Miralys Viscalla
30/10/2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

Momento de gran inspiración...



Estados de ánimo

               A veces me siento
               como un águila en el aire.
                       -Pablo Milanés

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,

te mires al mirarme.

Esto es del gran Benedetti, un
hombre maravilloso que sabe
como decir lo que siento...

martes, 31 de mayo de 2016

Fragmentos de mi alma


Así se encuentra mi alma, así la siento, real, palpitante, dolorosamente viva.... no sé por dónde empezar... ahora mismo me viene a la mente una canción de cuna entonada por nuestras abuelas para envolver los espacios por donde presentían nos fracturarían las hebras de la ternura… sabiduría legendaria podrían llamarla algunos...

Quizás deba hacerlo desde el sssssssss... silencio, respeto, admiración y el espacio que enmarca la circunferencia de un abrazo que buena falta me hace... de uno no, de muchos abrazos que espanten  la nostalgia que amenaza refugiarse en mí alma. Tal vez sea necesaria una compañía desde el silencio, con un trago de cocuy o un aguacero que no vendría mal... como dicen por ahí, el agua lava las heridas… Aunque sería magnífico una carita feliz en las manos de esa amiga diferente cuyo corazón late al mismo ritmo que el mío, cuya angustia se comparte con la mía al calor de esta respuesta, o, desde un enrevesado arbusto que se tejía y destejía en su pie, tal vez desde aquella clave de sol que ahora mismo parece que necesitamos...

¿Cómo estar bien, de alma, de espíritu, si tenemos atravesadas tantas mareas en lo más profundo de nuestro ser; si tenemos rudos nudos en la garganta que amenazan con estallar en lágrimas?... ¿O es que acaso es el precio con el que suelen facturarse las corduras anudadas a los papagayos de un mundo mejor?

Definitivamente, la tristeza no sabe de redundancias, solo sabe de sentir y si te quedas en silencio hasta logras escuchar… ¡Sí!... escuchar, los latidos del corazón por ejemplo, los ecos del silencio, los llantos sin rostros añorando ese mundo mejor posible.

Como dice una amiga, hacen falta más Quijotes en estos tiempos que luchen contra tantos molinos de viento que parecen amenazados por grandes turbulencias, eso los hace más agresivos y es cuando un escudero, un Sancho Panza debe llegar al auxilio para evocar juntos: ¿Quién dijo que todo está perdido?, y entonces avanzar rápidamente hacia el horizonte, en búsqueda de esa hermosa luz que nos irradia cada milímetro del cuerpo, del ser y hasta del parecer, tan intensa que calienta el alma, con una llama tan fuerte que si está rota la reconstruye.

Y así está mi alma transparente, real, viva, satisfecha de saber que en algún lugar de la mancha, del que yo sí quiero acordarme, en un pequeño punto del globo terráqueo, por curvo o tenso que sea, hay alguien com-partiendo idénticas utopías



Miralys Viscalla

31/05/2016

viernes, 20 de mayo de 2016

Un mundo mejor es posible si cada uno de nosotros pone su cuota parte....


Vivir…


Cualquier organismo que tenga una función propia de la vida es considerado un ser vivo, en este sentido, biológicamente asociamos el concepto “vida” a esa capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir; animales plantas y todo tipo de ser vivo pasa por el mismo ciclo.

La vida, también se vincula con la capacidad que tienen los seres vivos para interactuar con su entorno, administrar sus propios recursos físicos e incluso adaptarse a ellos. La vida humana más específicamente, es muy compleja y no se trata sólo de esa concepción biológica que encierra el significado de la palabra vida que se circunscribe al hecho de existir, sino que se refiere ampliamente a la existencia del ser humano que inicia incluso antes de su nacimiento pues sus padres empiezan a vivirlo, a sentirlo y a soñarlo desde su concepción o la intención de concebirlo (en el mejor de los casos – hijo deseado le llaman en algunos lados) y concluye, en ciertos casos, con su desaparición física. Y digo en ciertos casos, porque hay hombres y mujeres cuya vida ha sido tan significativa e influyente para la humanidad que incluso, después de su muerte, siguen siendo recordados, y allí entran grandes pensadores, científicos, poetas, músicos, políticos, y una amplia lista de etcétera.    

Partiendo de que hasta la vida se puede describir con palabras, pudiéramos decir que esa transición a lo largo de los años que hacen los hombres y mujeres en ese cumplimiento natural de su ciclo biológico, es lo que conocemos como “vivir” y que  también se pude explicar con palabras, pero la verdad es que eso no es tan así, pues, hay ciertas cosas en la vida humana imposibles de describir con palabras. Como el primer beso, el placer de un buen sexo, el cosquilleo en una montaña rusa, cuando te dicen mamá o papá por primera vez, la necesidad de mirar a alguien a los ojos, la rara sensación al sentir los latidos de nuestro corazón, en fin, hay muchas cosas en nuestra vida que sólo se sienten, se viven, se disfrutan y se atesoran en la piel, en la memoria, en nuestra propia historia y la música nos ayuda a rememorarlas pues no sólo entra por nuestros oídos sino que se instala en el aíre y en nuestros pensamientos para convertirse en otro sol, en un paseo familiar o con amigos, en unas inolvidables vacaciones.

Vivir, pero vivir de a de veras, como si cada día fuese un milagro, haciendo del mundo un mejor lugar para que mucha gente siga viviendo, llenando de gracia y música cada día es un desafío fundamental para cada hombre, para cada mujer. Por tanto, el reto es:



¡Simplemente vivir cada día de nuestra vida!



Miralys Viscalla

19/05/2016